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fuiste una de mis más grandes alegrías, ahora eres una de mis más dolorosas tristezas. llegaste a mi vida, tu con mes y medio, yo con once años, y me diste tanto que, aún hoy, no puedo enumerar todo lo que he aprendido de ti. después de doce años de puro amor desmedido, tanto tuyo como mio, no comprendo por qué tuviste que partir. no logro conjuntar los momentos más serenos que tuvimos porque son demasiados, porque nada era más entrañable que tenerte durmiendo sobre mi pecho, adoraba ver como le mostrabas tu alegría al sr. de los helados, convirtiendose en el único extraño al que no le gruñías, y corrías como niña angustiada, entrando y saliendo de la casa, como si no fuera a dar tiempo de comprarte un helado de fresa con vainilla para tu tarde, era sorprendente tu actitud al intentar defenderme en el juego en el que los demás me atacaban y tu los agredías, cuando no había nadie quién secará mis lagrimas eras tu quién se acercaba a lamerme los pies y las manos, compartiendo así la tarde gris. no hay nada que vaya a extrañar más que tu cuerpo pequeño intentando enredarse en mis piernas cada que llegaba a casa. eres quién me miraba y yo podía entender que te sucedía, que necesitabas o en que lugar deseabas la caricia de mi mano, todavía el día de la despedida sentí tu pena, sentí tu adiós y vi cómo partías, son muy pocos los que pueden comprender y ser testigos de la relación que entre tu y yo existía, consolaste mis problemas de adolescente, me inspiraste tantas pero tantas ideas  y es que son tantos y tantos recuerdos mi Onix que duele y quema tu ausencia. eres una huella imborrable, una huella perpetua que siempre llevaré marcada en mi ser, mi vida es una antes y después de ti y no se puede igualar a la que fue mientras estuviste. nunca había perdido algo tan amado, mas espero que ya estés en algún lugar en el que sé algún día nos habremos de encontrar. tu recuerdo en mi y en todos los que fuimos tuyos nunca morirá, 
mi negra consentida...

2 comentarios:

  • Anónimo | 1 de noviembre de 2008, 1:16

    lastima nax yo la conoci poco pero entiendo lo que es perder una "amiga" que te acompaño por mucho tiempo pero ya vendran tiempos mejores saludos

    atte
    Tu tio consentido

  • Luis Obregón | 14 de noviembre de 2008, 21:39

    Creo que por lo que ya leiste por mi blog sabes que también tengo un perro.

    Definitivamente se cre un vínculo muy estrecho con esos peludos seres y verlos partir nunca es fácil.

    Hay que aprender a dejar ir, lástima que nadie nos enseña cómo hacerlo.

    Saludos, un blog muy sentido.